Clasificación Estelar
- heinerboeneker
- 5 feb 2022
- 2 Min. de lectura

Seguramente lo habías oído en otro lado, pero las estrellas son como los bichos: cada una es diferente. No hay una estrella que sea idéntica a otra. Esto es en verdad un problema para nuestra comprensión, porque tan sólo en nuestra galaxia hay aproximadamente doscientos mil millones de ellas, y se estima, bajita la mano, que hay billones de galaxias en lo que llamamos Universo observable.
Sin embargo, como decía Julio Cortázar, el pequeño Aristóteles que todos llevamos dentro nos invita a clasificar todo lo que se deje, aunque no se deje mucho. Es así como, gracias a una señora muy lista que se hacía llamar como Annie Jump Cannon, se hizo la primera clasificación de las estrellas en base a sus propiedades espectrales. Es decir, gracias a los "arcoiris" que producen las estrellas cuando se ven a través un prisma, un filtro de difracción o un espectroscopio.

Esta técnica de observación probó, y sigue probando, su inmensa utilidad, ya que no sólo nos permite ver los lindos arcoíris que producen las estrellas, sino que éstos nos permiten inferir la composición química de sus atmósferas, su temperatura e inclusive su velocidad de rotación, entre otras cosas más. Esto sin la necesidad de mandar una nave espacial con una cucharita a cada una de ellas para tomar una muestra para después analizarla. Además, la espectroscopía (¡lean esto!) nos permitirá estudiar con gran detalle las atmósferas de una gran cantidad de exoplanetas gracias al poder de resolución que tendrá el recién lanzado al espacio telescopio James Webb. Se tiene la esperanza que podamos encontrar al menos uno que contenga en su atmósfera los elementos químicos que revelen con un alto grado de certeza la existencia de vida en él. ¡Ojo! Estamos hablando de un exoplaneta que puede estar a cientos de años-luz de distancia de nosotros (cada año luz mide 9.5 billones de km, es decir un número 95 seguido de 11 ceros a la derecha).





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